Perder peso no es difícil. Lo realmente complicado es hacerlo de manera saludable, sin perjudicar a nuestro organismo, y que esa pérdida de peso se mantenga y contribuya a hacernos sentir mejor, física y anímicamente. Lógicamente, el primer paso es conocer si de verdad nos sobra peso y, en su caso, cuanto. El segundo paso es tomar conciencia de que el sobrepeso es una puerta abierta a la obesidad y a todas sus consecuencias... pero sobre todo saber que mantenernos en un peso adecuado a nuestras características físicas y a nuestra edad puede conllevar una mejora estética y hacernos sentir mejor pero, sobre todo, nos afianza en la meta de seguir cumpliendo años con la mejor salud posible. La herramienta básica para esto se llama ‘aprender a comer bien’, lo que se traduce en corregir los errores cotidianos que nos han conducido a acumular kilos de más. A menudo, estos errores se derivan simplemente de una mala organización... una compra inadecuada de alimentos que pasan a nuestra nevera y a nuestra despensa y que hay que gastar (mientras faltan los ‘básicos’: verduras, fruta, pescado, legumbres, etc.), unas técnicas culinarias erróneas o abusivas (demasiados fritos, etc.), saltarse comidas, no hacer ningún tipo de ejercicio, etc., etc. Afortunadamente, aprender a comer bien siempre es fácil y está en nuestra mano. No hay que olvidarlo: pequeños cambios cotidianos son más efectivos que grandes sacrificios que duran solo un momento.

Dr. Jesús Román Martínez
Presidente del Comité científico de la SEDCA